Del río que fluye al río seco: primeros resultados sobre los estados acuáticos

Durante los últimos 6 meses hemos visitando nuestros sitios de estudio de forma periódica (cada seis semanas) para captar las diferentes condiciones hidrológicas y estados acuáticos de los ríos desde primavera a finales del verano y realizar los muestreos de las comunidades acuáticas que los habitan. Hemos observado que muchos ríos temporales con abundante agua que fluía durante la primavera (estado Eurheico) se fueron secando progresivamente, pasando por una etapa con una sucesión de pozas conectadas por un hilo de agua (estado Oligorheico), seguido de otra con pozas desconectadas (Arheic) y, finalmente, para llegar al momento de secarse completamente (estado Hiporréico). Como se puede ver en los mapas, este es el caso de numerosos ríos temporales, como la riera de Talamanca, Pineda, y los ríos Monleón y Cérvol, pero también ríos permanentes afectados por la extracción de agua, como el Guadazaón. Otros ríos no se secaron totalmente y mantuvieron pozas desconectadas durante todo el verano, volviéndose a conectar con las primeras lluvias de septiembre. Este fue el caso del río Glorieta y Matarraña, y de la riera de Tossa.

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FiguraEstats Aquàtics

Descripción resumida de los diferentes estados acuáticos en los que se puede encontrar un río temporal. Imagen: Núria Cid.

 

Algunos ríos y arroyos que en condiciones naturales deberían ser temporales (estacionales, intermitentes o efímeros) sufren lo que se llama “perennialización”, debido principalmente a los efluente de las plantas depuradoras de las ciudades por las que transcurren estos ríos. Es decir, el agua fluye continuamente donde no lo debería hacer. Estos cambios alteran el régimen natural de caudales del río y, en muchos casos, contribuye al empobrecimiento de las comunidades biológicas debido a la contaminación porque el caudal de los ríos consiste únicamente de aguas residuales. Este fue el caso del torrente del Puig, el río Congost y el río San Miguel.

En los ríos efímeros no se encontró agua en ningún momento y por lo tanto presentaron un estado Hiporréico durante todo el período de muestreo. El flujo de agua en estos sistemas se origina sólo durante las lluvias de otoño o primavera y por lo tanto se caracteriza por caudales pulsantes. Ninguno de estos ríos fue muestreado, por lo tanto, bajo un estado Hiporréico.

Por otro lado, los ríos permanentes sin impactos hidrológicos importantes, como el Aigua d’Ora, o las cabeceras de los ríos Algars y el Cabriel, solamente pasaron de un estado Eurheico a Oligorheico.

Ahora estamos esperando regresar cuando todos nuestros ríos temporales vuelvan a tener agua, con el fin de estimar la duración del estado Hiporréico. Una vez se hayan procesado los datos biológicos, podremos analizar cómo las comunidades responden a diferentes niveles de severidad de la temporalidad.